BLOG SEARCH

Thursday, June 3, 2010

EL SAGRADO CORAZÓN


El 11 de junio, celebraremos la Fiesta del Sagrado Corazón. El Sagrado Corazón es la fuente de gracia. En 1862, nuestra Fundador, P. Julio Chevalier, MSC escribió, “El Corazón del divino Maestro es el centro en el que todo converge, tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento el eje sobre el que gira todo en el Catolicismo, el sol de la Iglesia, el alma de nuestras almas, el manantial de nuestros misterios, el origen de nuestros sacramentos, la garantía de nuestra reconciliación, la salvación del mundo, el remedio de todos nuestros males.”

Uno de los grandes mensajes de nuestra fe es que Dios nos amó con corazón de hombre. Este Corazón se formó en el vientre de nuestra Santísima Madre, Nuestra Señora del Sagrado Corazón. Es la fuente de amor humano, el amor emocional y el amor divino. (Cf. Pío XII, Haurietis Aquas)

La vida toda de Jesús expresa Su amor humano por la compasión humana y la misericordia para los pobres, para los que sufren, para los opresos y para los marginados. Jules Chevalier escribe a nosotros, “Si seguimos al Señor en su vida pública, vemos a su corazón prodigándose en toda clase de infortunios, sobre toda clase de miserias, tanto morales, como físicas.” (Sagrado Corazón, p. 20) Vemos a Jesús expresar preocupación por los cuatro mil hambrientas: “Siento compasión de esta gente, pues hace ya tres días que mi siguen y no tienen comida. Y no quiero despedirlos en ayunas, porque temo que se desmayen en el camino. (Mateo 15:32) Jesús identifica los pobres, los hambrientos, los afligidos y perseguidos como “benditos.” El Corazón de Jesús se extiende a los marginados y llama para reconciliación entre los enemigos. (Lucas 6:27-36; 10:29-37; 17:11-19; Juan 4:4-42) En lugar de condenación, Su corazón compasivo ofrece el perdón. (Lucas 7:36-49; 15:1-7, 11-32; Juan 7:53-8:1-11) En la cruz, Su corazón clama al Padre, “Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen.” (Lucas 23:32)

A largo de su vida, El Corazón de Jesús, experiencia profundas emociones humanas. Su corazón se manifiesta amor por los niños y expresa mucha alegría en sus presencias. El Reino de Dios “pertenece a los que son como ellos.” (Mateo 19:14) El Corazón de Jesús felizmente concina desayuno para sus discípulos hambres después de una pesca larga y ardua aventura. (Juan 21:12-13) Profunda tristeza también se expresa de Su corazón. Cuando Su amigo, Lázaro se murió, “Jesús lloró.” (Juan 11:35) Jesús estaba profundamente afligido en Su corazón en el Jardín de Getsemaní. Su corazón suplica al Padre que “la copa” de su pasión y muerte pasará. El Evangélio de Lucas, (22:44) describe Su dolor, “Entró en agonía y oraba con mayor insistencia. Su sudor se convirtió en gotas de sangre que caían hasta el suelo.” En la cruz, en Su desesperación, Su corazón clama, “Dios mío, Dios mío, ¿Por qué me has abandonado?”(Marcos 15:34) Julio Chevalier resume la emociones humanas del Corazón de Cristo, “En esas ocasiones, estaba profundamente conturbado. Oleadas de ternura y amor invadían su alma. Su Corazón reaccionaba a estas impresiones, su Corazón latía a un alto ritmo, ocasionado que la sangre fluyera más rápidamente so rostro demudado, sus gestos y sus lágrimas traicionaban la emoción que sentía por dentro una sentimiento que Él mismo no quería contener, ni ocultar.(Sagrado Corazón, p. 107-1408) Así era el corazón humano de Jesús, el Corazón de Dios.

Jesús es la revelación más perfecta de Dios y la manifestación del amor incondicional e infinito de Dios. El Corazón de Jesús es el Corazón de Dios. No es como dos corazones, son un solo corazón, humano y divino: “Yo y el Padre somos una sola cosa.” (Juan 10:30) Nuestro Fundador vio a Jesús como “El Hijo único de Dios, el Verbo, había venido todo entero del Corazón de su Padre, de quien recibe la vida en el seno de María.” (Sagrado Corazón, p. 118) Cuando nos encontramos con el Corazón de Jesús, nos encontramos en el Corazón de Dios. En ese momento, los corazones se convierten en uno: “Aquel día comprenderán que yo estoy en mi Padre y ustedes están en mí y yo en ustedes. El que guarda mis mandamientos después de recibirlos, ese es el que me ama. El que me ama a mi será amado por mi Padre, y yo también lo amararé y me manifestaré a él...si alguien me ama, guardará mis palabras, y mi Padre lo amará. Entonces vendremos a él para poner nuestra morada en el.” (Juan 14:20-21, 23)

Como miembros de la familia de Julio Chevalier, llegamos a saber que los sentimientos humanos del Corazón de Jesús son los de Dios. Como miembros de la familia de Julio Chevalier, profesos y laicos, estamos llamados asumir los mismos sentimientos de nuestra Patrona y Maestro. Nuestro Fundador escribió, “Si el Misionero del Sagrado Corazón quiere que su trabajo y su palabra sean eficaces, debe imitar a su divino modelo.” (1885) Al igual que Jesús, estamos llamados a amar misericordia en acción. Siguiendo el comportamiento del Corazón de Cristo, estamos llamados a lograr el Reino de Dios con los lazos de amor por el pueblo de Dios, “sin vacilar, cuando hiciera falta en cargarlas sobre sus hombres.” (1887 Constituciones) Como miembros de la familia de Julio Chevalier en que respondemos al mundo como el Buen Pastor que busca la oveja perdida y que establece su vida para que otros puedan vivir.

En esta feliz fiesta del Sagrado Corazón, les deseo Sus bendiciones. Ustedes estarán presentes en mis oraciones y pensamientos. Dios los bendiga.

Amado sea en todas partes El Sagrado Corazón. Por siempre--Hermano Warren Perrotto, MSC

No comments:

Post a Comment