“Jesús quiere que su discípulo se vincule a Él como amigo y como hermano. El amigo ingresa a su Vida haciéndola propia. El amigo escucha a Jesús, conoce al Padre y hace fluir su vida (Jesucristo) en su propia existencia” (Cf. Jn. 15,14).
Apreciado hermano en Cristo, hoy es un día de fiesta, se celebra la Presentación de Jesús al Templo y día de la Vida Consagrada, por tanto es motivo de renovar ante Dios y su Iglesia el compromiso que se ha asumido el día de la Consagración, Consagración que ha de conntinuar llevando al religioso/a hasta dar el todo por el todo por el anuncio permanente de lo que a su vez se ha recibido, la Buena Notica: el acontecer de Dios en la historia; el Dios que ha sufrido, sufre y padece los golpes duros que han recibido los hombres y las mujeres del ayer y los de hoy por aquellos y aquellas que se han denominado los “poderosos” de este mundo. La Consagración por lo tanto, ha de reflejar la presencia viva y actuante del Dios Encarnado, que se compadece de los vulnerables de las sociedades de hoy.
El Consagrado que bien sabe de quién se ha fiado y que busca amorosamente a Dios sin treguas, no ha de temer a los obstáculos que se le suelen presentar en el camino hacia la reconstrucción de una civilización donde reine la paz y el amor que brota del Corazón de Jesús. Es precisamente desde el Corazón de Cristo que se ha de emprender la aventura de ir mar a dentro, a las sociedades que continúan renuentes a recibir el Evangelio. En este mundo dividido e irritado ha de apostarse firmemente y con fraternidad para que en comunidad hacer del Reino de Dios la preocupación primaria como lo era para Jesús. Al referirse al Reino, se refiere al amor.
Que hermoso es compartir con los que nos rodean el Proyecto de Vida que se ha asumido desde el día que se ha respondido a la invitación de Jesús a la Vida Consagrada: Manifestar atentos a los que sufren y a los que están en necesidad; escuchándoles como lo haría Jesús//con ternura, amor, sensibilidad, paciencia. Siendo sensibles ante las necesidades de los demás y dando respuestas de corazón, evangélica y efectiva. Reconociendo las injusticias que se cometen en nuestras comunidades. Entregando si es necesario la vida por la Palabra y por el servicio y la defensa de los más necesitados. Aceptándose mutuamente como hermanos comenzando por sí mismo para crecer y ayudar a crecer para que siempre reine la más perfecta unión. Todo esto suena muy bonito, parece un sueño, pero se hará realidad si se confía plenamente en aquél que ha llamado a éste estado de vida. Por ello, ofrecerle todo el acontecer diario con las alegrías y penas, se trasformará todas nuestras vidas en una continua oración-entrega a la misión. Misión que es ser testigos y bienaventurados si se quiere dejar de ser maestros y doctores para ser discípulos siempre dispuestos a aprender de Jesús y a seguirle más de cerca, y ayudar a conducir hacia Él aquellos y aquellas que han estado escuchando voces que no son precisamente la del Maestro, la del verdadero y único Pastor, JESUCRISTO. Tarea no fácil, pero se hace apasionante si se asume desde la Espiritualidad del Corazón que hace ver que de él surge un mundo renovado y por tanto, capaz de regenerar la historia. Historia que ha de verse y hacer que la vean como instrumento de salvación, es decir, de unir lo que está dividido.
Para tal fin, es necesario cultivar una espiritualidad encarnada y comprometida, haciendo de la comunión con… una auténtica tarea para evitar desmayarse ante los fuertes desafíos que se encontraran en el arduo trabajo de desplegar puentes y trazar caminos a la justicia, a la paz y a la integridad que ha de reinar una vez más en las sociedades donde cada hombre y cada mujer aun han padecido los rigores de las indiferencias. Es hora de hacer que se reivindique la dignidad de cada uno de ellos, la igualdad y el rol de ser ante la sociedad las soluciones de los desastre de la mala distribución, donde muchos y muchas son los dueños de todo y unos pocos son los que habitan lo que sobra. Sé que el Consagrado no está llamado a solucionar esos tipos de problemas, pero sí en hacer que se tome consciencia de su ser hijos e hijas de Dios, de unirse a Él, de volver a Él, de retomar su identidad, de que de Dios vinimos y a Él iremos. Al lograr esto que es difícil por la secularidad que se vive, podrán por supuesto llegar a ser remedio para esta sociedad deshumanizada y dividida, no como meras personas, sino como herederos del Reino de Dios Padre.
Así pues, que este día de la Vida Consagrada sea un momento puntual para dar una vez más a Dios las gracias por las bendiciones recibidas y para que no cese de enviar hombres y mujeres a la mies que es abundante.
Hay que continuar con la ayuda de la gracia venida del Espíritu el anuncio a toda la Humanidad del mensaje evangélico con nuestra forma de ser y actuar. Amando incondicionalmente sin esperar nada a cambio.
“Con la profesión de los votos se hacen presente los rasgos característicos de Jesús -casto, pobre y obediente- y, a través de ellos, la mirada de los fieles es atraída hacia el misterio del Reino de Dios que ya actúa en la historia, pero espera su plena realización en la vida eterna” (Vita Consecrata). --Deiby Fuenmayor, MSC (Foto--P. Julio Chevalier, MSC)
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